Un retrato
es la imagen del rostro de una persona, un tipo muy común de fotografía entre
los profesionales y los aficionados.
- Retrato de hombre pensativo
A pesar de
ser el tipo de fotografía más extendido, el retrato no resulta fácil, ni mucho
menos. Conseguir un buen retrato es mucho más laborioso de lo que en principio
pudiera parecer. Desde la fotografía para la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones,
of course) hasta la publicitaria, conseguir buenos retratos marca la diferencia
en el trabajo de un fotógrafo.
Cuando
hacemos un retrato no sólo debemos tener en cuenta aspectos como la
iluminación, la composición o el encuadre, sino que hemos de intentar reflejar
la personalidad o los sentimientos de la persona retratada. Sí, hay que mostrar
a la persona; pero también hay que expresar algo. Esta es la cuestión que añade
dificultad a toda la técnica fotográfica que podamos dominar.
- Retrato de una chica joven
Un retrato
no es una simple foto. El fotógrafo no debe abordar los retratos sin tener en
cuenta el carácter o el humor de la persona que tiene en frente. En caso
contrario, la fotografía resultante no será más que una representación gráfica
de un ser humano, válida como foto de carnet, pero nada más.
Todo buen
retrato debe transmitir el estado de ánimo del sujeto en el momento del disparo
y por eso es importantísimo observar a quien se retrata. Los buenos
profesionales suelen cultivar tres cualidades esenciales: la empatía, la paciencia
y la capacidad de observación. Incluso así, a veces encontrar el momento justo
y la expresión correcta requiere algo de suerte.
- Retrato de Drew Barrymore riéndose
Al
fotografiar a personas es fundamental que se les vea bien. Existen diversas
formas de resaltar la fisonomía del personaje en un retrato jugando con la luz,
el fondo, la perspectiva y la composición.
En el caso
de la luz, es importante que el sujeto tenga sombras en la cara que resalten
sus facciones, que le den volumen. Si no es así, aparecerá una cara
"plana" sin relieve. Una luz de relleno lateral puede ayudar en
algunos casos.
- Iluminación lateral en el retrato
Para sacar
un retrato original y de calidad hay que tener en cuenta todos los elementos
que saldrán en la foto, incluido el fondo. Lo más recomendable, en la mayoría
de los casos, es restarle importancia desenfocándolo. De esta forma se
resaltará al sujeto y no se desviará la atención.
En cuanto a
la composición, depende de si se quiere hacer un primer plano, o no. En cualquier
caso, hay que tratar de que el sujeto ocupe buena parte de la imagen y sea el
protagonista de la misma.
- Retrato con fondo desenfocado
Una regla
básica en la composición de los retratos es la Ley de la Mirada, según la cual
la persona retratada debe tener más espacio libre por delante, hacia donde
mira, que por detrás. Se dice que aporta más expresividad a la fotografía de
retratos, aunque, en realidad, es solo una indicación a tener en cuenta. Todo
buen fotógrafo sabe que las normas están para saltárselas.
El objetivo
fotográfico perfecto para el retrato del rostro suele ser el que se conoce como
"normal" de 50 o 35 mm, según sea la película o el sensor. Los
teleobjetivos evitan las distorsiones de la perspectiva (la nariz o el mentón
pronunciados) provocadas por el acercamiento excesivo de la cámara a la cara y
permiten acortar la profundidad de campo para desenfocar el fondo.
- Retrato en primer plano
En los primeros planos, una nitidez acentuada puede poner de relieve algunos defectos de la piel del modelo. Para suavizar la imagen se puede colocar un filtro difusor que aporta a la fotografía un aire romántico, permitiendo disimular las imperfecciones del rostro. O, en fotografía digital, hacer retoques a posteriori con programas específicos para ordenador; aunque, eso sí, con cuidado, o podría imprimir un carácter bastante artificial al retrato fotográfico.

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